martes, 5 de febrero de 2008

Doble Ajedrez V

Cuando llegué a Pilnes había una treintena de personas en la puerta de la iglesia de San Marcos formando un círculo. Al parecer un hombre se había lanzado desde el campanario y había quedado hecho fosfatina en el asfalto.

-“A ver señores, aquí no hay más que mirar. Por favor despejen la zona, esto no es un espectáculo.”

No entiendo como la gente podía quedarse mirando un cadáver estampado en la acera, yo se supone que siendo policía debería estar preparado para este tipo de situaciones. Bueno yo estaba preparado. Era mi estómago el que no lo estaba.

Joder. Me habían pasado de coger a cuatro camellos por las orejas y llevarles a dormir calentitos una noche a calabozos a ver fotos de muertos y ahora a ver un muerto en persona. Dios mío, espero que no esté muy mal…

Tras de mí llegaron el Comisario flores y con él, el forense, el juez y doce agentes de la científica con sus maletines llenos de artilugios extraños.

-“Agente Padrón.” –Se acercó a mí el Comisario. – “¿Qué tal está? Vamos a acercarnos con Santos” –el forense – “Tenemos sospechas de que el hombre no se tiró si no que le empujaron.”

-“¿Qué le qué…?”

-“¡Comisario!” –Gritó el forense - “¡Vengan un segundo!”

Mi estómago comenzó a tiritar y a retorcerse intentando escapar hacia el lado contrario.
El espectáculo era bastante dantesco. Frente a una hermosa fachada gótica se hallaba el cuerpo. Estaba de lado y completamente torcido, como la rosca de un tornillo. A su alrededor un gran charco de sangre y partes del cuerpo que en ese momento descubrí porqué debían estar dentro en lugar de fuera.

-“Aquí Comisario. Agente.” –Dijo el forense – “Aquí está lo que buscábamos. Efectivamente este hombre no pudo lanzarse desde allí arriba. Miren el brazo izquierdo. En la mano tiene un ligero desgarro muscular provocado, posiblemente, al intentar agarrarse para no caer. Además tiene varias heridas de defensa aquí en el antebrazo y en las manos.”

-“Busquen piel, sangre, cabellos, lo que sea pero ¡ya!”

El Comisario Flores era un amigo estupendo, pero como jefe… era el señor “todo para ¡ya!”

La verdad es que es difícil pensar cómo tanta gente buscando huellas microscópicas del crimen no contamina la escena. Polvos negros van, cinta adhesiva viene, pinzas recogen, pequeñas probetas acogen…
¿Qué es eso?...


-“¡Comisario!”– Clamó Miguel -“¿Qué es eso que tiene ese hombre en el pie?”

- “¡Santos! ¿Qué tenemos ahí?”


-“Es una especie de tela enganchada al dedo anular del pie. El hombre estaba descalzo así que es posible que se le enganchara de la camisa del asesino.”

-“No, no, no.” – Respondió Miguel Ángel – “La Pera también tenía algo similar pero en la mano y mucho más visible que este.”

Desde uno de los coches policía se acercaba papeles en mano el agente 332.


-“El hombre ha sido identificado como Sir Arthur Nesbitt. Es un ciudadano británico de 75 años de edad. La familia ya ha sido avisada y están de camino”

-“Bien. Señoría. Puede preceder al levantamiento del cadáver cuando estime oportuno. Agentes. Recogiendo bártulos que nos marchamos.”

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